Han pasado ya diez años. Diez. Y si algo hemos aprendido durante todo este tiempo en Polígono Santa Pola es que las cosas, aunque no siempre se vean a simple vista, cambian. Algunas veces poco a poco, otras de golpe. Pero cambian. Y en nuestro caso, el cambio ha sido evidente.
No vamos a entrar en tecnicismos. Esto es una visión desde dentro: lo que ha mejorado, lo que ha cambiado y lo que significa realmente para quienes tienen —o quieren tener— su empresa aquí.
1. De zona olvidada a espacio competitivo
Hace unos años, el polígono era un espacio funcional, pero poco más. Calles sin asfaltar, señalización escasa, farolas contadas, sensación de abandono. No era un entorno cómodo ni atractivo.
Hoy, eso ha quedado atrás. Infraestructuras renovadas, accesos ordenados, iluminación eficiente, zonas verdes… El cambio es real y visible.
2. ¿Qué ha impulsado esta transformación?
No fue casualidad. Lo que ha pasado aquí ha sido fruto de decisiones, inversiones y voluntad conjunta:
- Asociaciones empresariales activas.
- Más atención institucional.
- Empresas con visión moderna.
- Inversión pública y privada.
- Apuesta clara por la profesionalización.
El resultado: un polígono con vida, estructura y potencial real.
3. Nuevas empresas, nuevas dinámicas
Han llegado compañías de todos los sectores: logística, alimentación, tecnología, energía, impresión… y eso ha traído diversidad, movimiento y profesionalización.
Negocios con identidad propia, con estrategia, con imagen. El nivel ha subido. Y se nota.
4. El impulso digital
Hace diez años, la visibilidad online era anecdótica. Hoy, la mayoría tiene:
- Webs optimizadas.
- Fichas en Google bien trabajadas.
- Redes sociales activas.
- Presencia en directorios locales.
Esto no solo mejora la imagen. Genera negocio. Y en nuestro caso, los resultados han sido claros.
5. La percepción ha cambiado por completo
Antes, decir que tu empresa estaba en el polígono no transmitía gran cosa. Hoy, es un sello de seriedad. Una referencia.
El entorno ha ganado valor. Las empresas también. Y eso se traduce en confianza, reputación y más oportunidades.
6. ¿Qué falta aún por mejorar?
Aunque se ha avanzado mucho, todavía quedan retos pendientes:
- Más seguridad nocturna.
- Cargadores para vehículos eléctricos.
- Mejor conectividad en zonas concretas.
- Espacios compartidos de trabajo.
- Mayor reconocimiento institucional.
Seguimos trabajando para conseguirlo.
7. Nuestra conclusión: esto va en serio
Lo que ha pasado aquí no es improvisado. Es resultado de decisiones bien tomadas. Y el cambio está en cada detalle: en los accesos, en las fachadas, en el ambiente de colaboración, en cómo las empresas se muestran al mundo.
Aquí no solo ha cambiado el entorno. Ha evolucionado toda una comunidad empresarial.
¿Te animas a formar parte del Polígono IN-2?
Desde Polígono Santa Pola, te abrimos las puertas. Aquí hay espacio para tu empresa, pero también para que crezcas con fuerza.

