Inteligencia artificial en las pymes industriales: cómo están adoptándola las empresas de polígonos como el de Santa Pola

Ago 11, 2026

Todavía hay quien piensa que la inteligencia artificial es cosa de multinacionales con departamento de innovación propio y presupuesto de siete cifras. Pasea por cualquier polígono industrial español y verás que la realidad es mucho más discreta: hay talleres, almacenes y pequeñas fábricas que ya la usan cada día para programar un mantenimiento, revisar una factura o responder a un cliente a las once de la noche. Y hay muchos otros negocios vecinos que, sencillamente, ni se lo han planteado. Esa distancia entre quien habla de IA y quien la ha metido de verdad en su día a día es la historia que cuentan los últimos estudios sobre pymes españolas.

El dato que sorprende: casi todos confían en la IA, casi nadie la usa a fondo

Según el V Informe de Etalentum sobre el impacto de la IA generativa en las pymes, el 55% de las pequeñas y medianas empresas tiene una opinión favorable de esta tecnología. Hasta aquí, todo bien. El problema aparece en la siguiente cifra: solo un 9% la ha integrado de forma estructural, con procedimientos, formación y criterios definidos. El resto, o no la usa, o la prueba de forma puntual sin mucho método. Entre las grandes empresas, ese uso estructural llega al 40%. El mismo informe apunta a la raíz del problema: el 80% de las plantillas tiene un nivel de conocimiento básico o intermedio, y solo un 12% se considera usuario experto. Y detrás de esa prudencia hay algo muy razonable: un 65% teme por la privacidad de sus datos al usar estas herramientas.

España lidera Europa, aunque con matices que conviene conocer

La buena noticia es que España no va precisamente rezagada. Un estudio de Google e INCO sitúa la adopción de IA entre las pymes españolas en el 9,3%, por encima de la media europea del 8%. Uno de cada cinco empleos de nivel inicial en el país ya pide competencias en inteligencia artificial, y el propio informe calcula que una adopción generalizada podría sumar hasta 120.000 millones de euros al PIB español. El matiz llega con el talento: tres de cada cuatro pymes europeas reconocen que les cuesta encontrar perfiles con habilidades en IA. La tecnología está ahí, disponible y cada vez más barata. Lo que escasea es quien sepa sacarle partido.

H2: Cuanto más pequeña es la empresa, más grande es la brecha

Aquí está el dato que más debería importar en un polígono industrial como el de Santa Pola, donde la inmensa mayoría de las empresas son pymes y micropymes. Según los datos del INE recogidos por la Fundación Cotec, existe una diferencia de casi 45 puntos porcentuales entre las grandes empresas que usan IA (58%) y las microempresas que lo hacen (13%). La tendencia es positiva, el uso crece en todos los tamaños, pero crece más deprisa cuanto más grande es la empresa. Traducido: si eres una pyme industrial, no partes en igualdad de condiciones, y esperar a que la tecnología «madure» solo alarga la distancia con quien ya la está usando.

Dónde está entrando la IA de verdad en un polígono industrial

Nada de ciencia ficción. En naves y talleres de polígonos como el de Santa Pola, la IA está aterrizando en tareas muy concretas: mantenimiento predictivo de maquinaria para detectar una avería antes de que pare la producción, control de calidad mediante visión artificial en líneas de fabricación, optimización de rutas de reparto y gestión de stock, chatbots que atienden pedidos y dudas fuera de horario, y generación de contenido para webs y fichas de producto. También hay un uso menos vistoso pero muy extendido: automatizar facturación, presupuestos y tareas administrativas que antes se comían media jornada. Ninguna de estas aplicaciones exige un departamento de IA propio. Exige, eso sí, elegir bien por dónde empezar.

El freno real no es la tecnología, es la falta de manos y de criterio

El 56% de las empresas todavía no ha creado ningún puesto vinculado a la IA, y un 39% no ha formalizado una política interna sobre cómo y cuándo usarla. Ese vacío de gobernanza es, según los propios informes, más determinante que la tecnología en sí. No hace falta contratar a un ejército de especialistas: con definir qué datos pueden entrar en estas herramientas, formar a dos o tres personas del equipo y revisar los resultados con sentido crítico, la mayoría de pymes industriales ya estaría por delante del 91% que sigue sin una integración estructural.

El primer paso, desde el Polígono de Santa Pola

La conversación sobre inteligencia artificial ya ha empezado en muchas empresas del Polígono de Santa Pola, aunque no siempre se cuente en voz alta. Compartir cómo ha dado el primer paso la nave de al lado, qué herramienta ha funcionado y cuál no, es parte de lo que hace valiosa una comunidad empresarial como esta. No hace falta ser de los primeros. Solo hace falta no ser de los últimos.